Es una obra de teatro que denuncia con humor, y desde el respeto a la creencia religiosa, los
bienes que la Iglesia católica registró a su nombre.
Dos ángeles ingenuos son los maestros de ceremonias que presentan las diferentes escenas.
Monaguillos, obispos, seminaristas y funcionarios del registro de la propiedad. Una singular
lotería en la que la suerte va por diócesis y el gordo es la Mezquita de Córdoba.
El cura de pueblo que se lava las manos con el asunto, una canción feliz sobre lo fácil que es
registrar bienes inmuebles y nuestros ángeles que observan incrédulos esta realidad desde
las alturas. Oh, my God!
Ficha artística: