Es un soliloquio cómico sobre lo hartas que estamos de la paz y la condescendencia, cuando el mundo nos ofrece violencia, misoginia y adoración a la masculinidad. Hacer reír es una forma de despertar la conciencia y la rabia, pero también de eludir la justicia, no vaya a ser que nos tomen en serio. Acompañados en este viaje por la fantasía violenta y las risas de quienes no han usado más armas que sus cuerpos y sus palabras. De momento.
Irantzu es más una atrilera que una monologuista. No habla de memoria, porque no repite chistes que se ha aprendido, así que lleva un atril con las armas en forma de chistes (o heridas) que se le han ido cruzando entre presentaciones.