Una importante conferencia de orden financiero y extrema importancia para la economía nacional, dictada por un caballero inglés frente a la Cámara de Comercio de Bogotá, necesita un traductor. Por razones absurdas, que tienen que ver con la ausencia total de ética de un par de implicados, el encargado de la traducción es un “ñero” y de ello, como es apenas obvio, surge una serie de situaciones entre estúpidas y delirantes.
Es una obra muy sencilla de humor blanco y negro que apunta a mostrar ciertas debilidades que son propias de eso que suele llamarse la “idiosincrasia” colombiana.